Son patrones de movimiento automáticos y básicos cuya integración es clave para el óptimo desarrollo (motor, cognitivo y emocional).
Los reflejos primitivos son patrones de movimiento automáticos y básicos que están presentes desde el nacimiento. Son esenciales para el desarrollo motor, cognitivo y emocional. Sin embargo, cuando estos reflejos no se integran adecuadamente durante los primeros años de vida, pueden generar una serie de dificultades en áreas como la coordinación motora, la atención, el aprendizaje y la regulación emocional.
La integración de los reflejos primitivos es un proceso terapéutico que trabaja para «apagar» o «integrar» estos reflejos en el cerebro, permitiendo que el sistema nervioso se desarrolle de manera óptima.
El tratamiento de integración de reflejos primitivos está especialmente dirigido a:
- Niños con dificultades de desarrollo: especialmente aquellos con trastornos del neurodesarrollo como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), trastornos de atención (TDAH), trastornos de aprendizaje (dislexia, discalculia, etc.) y retraso o dificultades en el desarrollo motor (dificultades de coordinación, equilibrio, etc.).
- Niños con problemas emocionales o de comportamiento: que presentan reacciones exageradas a los estímulos, como ansiedad, impulsividad o dificultades para manejar frustraciones.
- Adolescentes y adultos que conservan reflejos primitivos no integrados, lo cual puede afectar su capacidad para manejar el estrés, organizarse y desarrollar habilidades motoras complejas.
La integración de los reflejos primitivos se realiza a través de una serie de ejercicios específicos que ayudan a activarlos e «integrarlos» de forma controlada.
Estos ejercicios están diseñados para fomentar la maduración de las conexiones cerebrales y permitir que el cerebro pueda gestionar tareas más complejas, como el control de la motricidad fina y gruesa, la concentración, y la regulación emocional.
La integración de los reflejos primitivos en Centro PSICO se lleva a cabo de manera personalizada y adaptada a las necesidades individuales de cada usuario/a.
Los terapeutas especializados guían a los usuario/as a través de una serie de movimientos controlados y juegos que ayudan a activar y madurar los reflejos no integrados, asegurando que el cerebro pueda avanzar a patrones más complejos de funcionamiento.
Estos ejercicios deben realizarse en casa a diario, en el caso de niños/as es importante realizarlos bajo la ayuda y supervisión de un adulto de referencia.
El equipo de profesionales de Centro PSICO revisa la evolución de cada caso, orientando en cada momento la secuencia de ejercicios a realizar.
- Evaluación inicial para identificar los reflejos no integrados y las áreas de intervención necesarias.
- Ejercicios específicos y adaptados para cada reflejo primitivo, que se practican en un entorno seguro y controlado.
- Seguimiento personalizado para evaluar los avances y ajustar los ejercicios según el progreso.


